martes, 5 de junio de 2012

El abuelito pervertido y la ingenua Erendira.


Érase una vez que se era un vejestorio pervertidote que, sin que nadie sepa bien como, consiguió ligar con una catorceañera de lo mas cándida e inocente de nombre Erendira.

El depravado carrozón ya se relamía.

Tras mucha conversación sugerente, el ancianete convence a la joven adolescente para que le acompañe hasta su picadero particular, que tenía cama con colchón de agua, espejo en el techo y música subyugante sonando incitadora.

En un arrebato de pasión el ya decrépito galán, abrazó a la niña y suavemente le dijo al oído: "Niña, te la voy a meter por donde nadie te la ha metido".

A lo cual la niña con un grito de terror contestó:

"¡¡¡¡No, por los ojos no!!!!"

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